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  • Carta a la Sra. María Elena Dappe de Cuenya – Rtte: Deibi Mocsáry

    Carta a la Sra. María Elena Dappe de Cuenya – Rtte: Deibi Mocsáry

    Mallorca, 2004
    Carta dirigida a María Elena Dappe de Cuenya
    Queridísima “Señorita María Elena”

    Desde que la llamaba así han pasado más de tres décadas, por entonces sólo era una niña; hoy en cambio tiene frente a usted a una mujer de firmes principios, madura, equilibrada y que por sobretodo intenta ser justa y para lograrlo lucha cada día con gran tesón, pues como bien reza el dicho, la nobleza está en la madera, no en el barniz.

    Esta es una buena oportunidad para decirle que la recuerdo con el mismo cariño que antaño pero que la valoro muchísimo más de cómo podía hacerlo entonces.

    Como olvidar su voz y su manera inconfundible de pronunciar mi sobrenombre, ya que era usted la única persona de toda la escuela que me llamaba “Deibi” en vez de “Debi” con esa ternura que la caracterizaba. Aunque le cueste creer le confieso añoranza por aquellos años, pues fueron sencillamente “maravillosos”.

    No me han faltado ocasiones para hablarles tanto a mis conocidos en esta nueva tierra como a mis hijos, de lo afortunada que fui al haber podido asistir a un centro educativo excepcional no solo por la excelente formación académica que recibí sino también por la inestimable formación humana que ha sido para mí el legado más importante que atesoré por aquellos tiempos y que siempre se lo deberé a mis madre, a mis profesores y maestros y porque no decirlo también a mis compañeras.

    Hablar de mi “querida Escuela Sarmiento” fue y es un orgullo del que me agrada presumir. Hablar de ella es hablar de vivencias enriquecedoras dentro de sus aulas, de juegos como la matanza, el elástico o la rayuela que tanto nos divertían en aquel entrañable patio donde estaba la fuente y el tobogán; es recordar el rostro bondadoso de Don Valentín sentado en aquel banco de la entrada o del jardín para endulzar nuestra más inocente infancia y adolescencia, es añorar recuerdos, rincones y momentos como cuando íbamos a desayunar las tortillas, los cuernitos y las facturas calentitas con café con leche o mate cocido que nos preparaban en la cocina; o aquellos otros momentos en que recogíamos los sabrosos cocos caídos de las palmeras para luego comérnoslos sin lavar, o cuando formábamos aquella interminable hilera como de hormiguitas negras frente al bebedero de piedra para saciar nuestra sed, o sencillamente aquellos otros momentos en que íbamos a afinar la punta de los lápices en el sacapuntas atornillado sobre su escritorio.

    Hablar de mi escuela, es hablar de aquella corzuela tan bonita que nos trajeron de regalo o de aquellas pacíficas palomas grises y blancas de piquitos y patitas coloradas que se detenían a comer entre nosotras las migajas que dejábamos caer, es recordar el tañer de aquella vieja y única campana que “los loritos” Juárez y López (los ordenanzas) tocaban para indicarnos el inicio y el fin de cada tiempo de recreo.

    Es recordar las formaciones, los izamientos de bandera, el cántico de los Himnos, los campamentos, nuestra semana estudiantil en Septiembre llena de actividades creativas, deportivas, la sátira a los profesores, el gran baile donde más de una se enamoró por primera vez… y como hablar de mi escuela sin mencionar a nuestro querido árbol “San Antonio”, bajo cuya sombra abrasé grandes proyectos de futuro y otros tantos proyectos que soñé con los ojos abiertos.

    Es recordar esos sábados por la mañana durante las actividades extra-programáticas con la señorita Celia pintando sobre aquellos caballetes de madera que colocábamos alrededor del majestuoso árbol que nos servía a su vez de cobijo e inspiración bajo su frondosa copa. Las clases de escultura, las de filatelia o taxidermia por nombrar algunas de las actividades que yo hacía.

    Allí, junto a nuestro querido árbol, aún hoy, continúan celebrándose importantes actos y se pronunciaban sabios discursos.

    Es recordar también con que paciencia y cariño, estos profesores o maestros nos repetían una y otra vez las cosas hasta que teníamos claros los conceptos y el tesón con que nos incentivaban. Solían sacrificar sus horas libres entre clase y clase para darnos clases de apoyo en la biblioteca y siempre los admire por esa capacidad de despertarnos el interés por aquellas asignaturas que entrañaban alguna dificultad en el aprendizaje.

    Su constante entrega, apoyo y empuje han quedado grabados en mi memoria y este recuerdo lo he aplicado en todos los aspectos de mi vida para incentivar el esfuerzo, la dedicación y el ánimo de todas aquellas personas que luchan por superarse cada día y como no, también para el reconocimiento de sus labores, contribuciones a la sociedad, al prójimo y aporte inestimable a mi crecimiento personal.

    Dentro de la escuela desarrollé el sentido del deber y la responsabilidad; comprendí la importancia del concepto de auto-disciplina y guiada por la mano de extraordinarios maestros y profesores aprendí valores como el respeto y la lealtad.

    Pensar en mi querida escuela es extrañar mi segundo hogar. Allí concebí mis primeras ideas y en su hermosa biblioteca, mi segundo refugio bajo la tutela de la Srta. Adelita Navarro (la bibliotecaria), las nutrí y las forjé. Y todavía no se me olvida aquella frase cuya autora es la Srta. María Elena Saleme: " En la escuela Sarmiento se aprende a no caer en la pasividad estéril, en la indiferencia escéptica ni en el rechazo de las responsabilidades".

    Era tanta la confianza que los profesores depositaban en nosotras que intentaba no fallarles. No se me ocurría ir sin estudiar; sentía que si no lo hacía era como traicionarles. Tampoco nunca confundí ese sentimiento de amistad que nos unía con mi sentido del deber de estudiante. También tengo que mencionar que la amabilidad, la educación, el respeto, el cariño y la comprensión que te profesaban tanto los educadores docentes como el personal administrativo dentro del centro han sido un ejemplo a imitar.

    He crecido en un ambiente tan cálido, tan familiar, como irrepetible; y para mí al menos ha sido practicamente imposible encontrar algo así o parecido, donde educar a mis hijos. En lo que respecta a mi experiencia personal, que es en realidad de lo único que puedo hablar, puedo decir que me encontré en esta tierra ante una realidad triste y desbastadora. Tope con docentes déspotas, soberbios, nada pedagogos, incapaces de conectar emocionalmente con el alumnado para transmitirles sus conocimientos, y por esa razón afirme en varias ocasiones que la educación de aquí comparada con la mía personal dejaba mucho que desear y lamento tener que expresarme así. Ya me hubiese gustado, os aseguro, que las cosas fuesen diferentes.

    Y no está demás, decir que valoro muchísimo la labor de aquellos otros docentes, SÍ comprometidos, que siguen aportando a la Educación ese granito de arena, y que son la excepción a la regla, porque jamás se dan por vencidos a pesar de lo dura que puedan ser las circunstancias y su labor.

    Sería injusto no reconocer que todavía quedan algunos buenos profesores y maestros, aunque, desgraciadamente a la sombra de tantos otros despreocupados y desinteresados. Docentes sin vocación como me gusta llamarlos.

    Y aunque no me olvido de la difícil situación que representan, en estos tiempos, algunos alumnos y padres para los educadores, quiero decir, que con afecto y respeto muchas ramas torcidas han podido ser enderezadas gracias al verdadero espíritu de vocación de los Grandes de la Enseñanza.

    Un fuerte abrazo y desde siempre agradecida por esa grandeza de espíritu y la nobleza de su lucha y labor vocacional. Sé que vivirá eternamente en el corazón de todas las Sarmientinas que tuvimos la dicha de conocerla.

    deibi mocsáry

    001 (21)
  • Siento una inmensa gratitud hacia Dios, a la Vida, a nuestros padres, maestros, profesores. Foto de Mi querida escuela SARMIENTO y su emblemático ficus al que llamamos San Antonio.

    Siento una inmensa gratitud hacia Dios, a la Vida, a nuestros padres, maestros, profesores. Foto de Mi querida escuela SARMIENTO y su emblemático ficus al que llamamos San Antonio.

    Desde 1962 a 1974

    La escuela fue algo muy especial en mi vida. Una etapa preciosa, enriquecedora y difícil de olvidar porque lo que allí me ensañaron y aprendí forma parte de lo que soy. Mi reconocimiento hoy, es especialmente para mis maestros, profesores, compañeras Sarmientinas y personal no docente de la escuela, a los loritos, a Don Valentín, al chófer del autobús del centro, al personal de cocina y limpieza, a la Dirección Srta. María Elena Saleme y María Elena Dappe de Cuenya, a la Secretaría [Chinchina Alonso de Padilla, Teresita Sorense, María Luisa Neme, Nora Porcel] a la Dra. Marcolongo, a la Dra. Esperanza Zelaya, a Adelita Navarro la Bibliotecaria… que sembraron valores, enseñanzas y ejemplos desde el afecto sincero y el compañerismo auténtico.
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    Foto de Mi querida escuela SARMIENTO y su emblemático ficus al que llamamos San Antonio.

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    La higuera
    [Poesía de Juana Ibarbourou]

    Porque es áspera y fea;
    Porque todas sus ramas son grises,
    Yo le tengo piedad a la higuera.

    En mi quinta hay cien árboles bellos;
    Ciruelos redondos,
    Limoneros rectos
    Y naranjos de brotes lustrosos.

    En las primaveras,
    Todos ellos se cubren de flores
    En torno de la higuera.

    Y la pobre parece tan triste
    Con sus gajos torcidos que nunca
    De apretados capullos se visten…

    Por eso,
    Cada vez que yo paso a su lado
    Digo, procurando
    Hacer dulce y alegre mi acento:
    -Es la higuera el más bello
    De los árboles todos del huerto.

    Si ella escucha,
    Si comprende el idioma en que hablo
    ¡Qué dulzura tan honda hará nido
    En su alma sensible de árbol!

    Y tal vez, a la noche,
    Cuando el viento abanique su copa,
    Embriagada de goce te cuente:
    -Hoy a mi me dijeron hermosa.

    ººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººº

    Nuestro querido árbol, San Antonio, bajo cuya sombra reímos, estudiamos y fuimos felices.

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    Una época inolvidable de nuestras vidas. Un legado que llevamos con orgullo allí donde vamos. Un sentir que no se puede explicar con palabras.
    "En la Escuela Sarmiento se aprende a no caer nunca en la pasividad estéril, en la indiferencia escéptica ni en el rechazo de responsabilidades". Pensamiento de la Srta. María Elena Saleme [ex alumna, ex docente y ex directora de la escuela – es la autora de esta frase que caló hondo en el corazón de cientos de egresadas que aún hoy la repiten con nostalgia y convicción].

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    Educación es algo que reciben los más, que muchos transmiten y que pocos tienen.
    Carl Kraus

    Escuela y Liceo Vocacional Sarmiento – Rivadavia 29 – San Miguel de Tucumán
    La educación es la trasmisión de la civilización.
    Will Durant (1885-1981)
    Escritor y filósofo estadounidense.
    La educación ha logrado que las personas aprendan a leer, pero es incapaz de señalar lo que vale la pena leer.
    George Travelyan
    La educación, más que cualquier otro recurso de origen humano, es el gran igualador de las condiciones del hombre, el volante de la maquinaria social.
    Horace Mann (1796-1859) Educador estadounidense.
    La tarea del educador moderno no es podar las selvas, sino regar los desiertos.
    Clive Staples Lewis (1898-1963) Escritor británico.

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    Mis compañeras Sarmientinas, juntas recorrimos un largo camino, desde 1962 a 1974

    yO soy la que lleva puesto el delantal a cuadritos que usaba para pintar. Contando de izquierda a derecha soy la cuarta en la primera fila de las que estamos sentadas en el suelo. Tucumán 1962

    Abrid escuelas y se cerraran cárceles.
    Concepción Arenal (1820-1893)
    Escritora y socióloga española.

    El principio de la educación es predicar con el ejemplo.
    Anne Robert Jacques Turgot (1727-1781)
    Político y economista frances.

    Enseñar es aprender dos veces.
    Joseph Joubert (1754-1824)
    Ensayista y moralista francés.

    La clave de la educación no es enseñar, es despertar.
    Ernest Renan (1823-1892) Escritor francés

    La educación ayuda a la persona a aprender a ser lo que es capaz de ser.
    Hesíodo (Siglo VII AC-Siglo VI AC) Poeta griego.

    La elección de un sistema de educación es más importante para un pueblo que su gobierno.
    Gustave Le Bon (1841-1931) Psicólogo francés

    Nunca he encontrado una persona tan ignorante de la que no pueda aprender algo.
    Galileo Galilei (1564-1642) Físico y astrónomo italiano.

    No hay malas hierbas ni hombres malos; sólo hay malos cultivadores.
    Victor Hugo (1802-1885) Novelista francés.

    No son las malas hierbas las que ahogan la buena semilla, sino la negligencia del campesino.
    Confucio (551 AC-478 AC) Filósofo chino.

    Todo lo que se le enseña a un niño se le impide inventarlo o descubrirlo.
    Jean Piaget (1896-1980) Filósofo y psicólogo suizo.

    Todo lo que se llama estudiar y aprender no es otra cosa que recordar.
    Platón (427 AC-347 AC) Filósofo griego.

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    Mis compañeras

    1- Susanita Córdoba, 2-Elenita Morinigo, 3-Mariana Moreno, 4- Debbie Mocsáry, 5- Susanita Cisneros, 6- Virginia Muñiz, 7- Silvia Boggiatto , 8- Cristina López, 9- Ana Ida Massino, 10- Marcela Leiva, 11- Mónica Focke, 12- Adriana Colombres, 13- Lucrecia Pascual, 14- Silvia Chivirini, 15- Anita Kantarovsky, 16- Silvia Acosta, 17- Judith Torres, 18- Marcela Dos Costa, 19- Teresita Winnick, 20- Marilyn Gramajo, 21- Estela Salas, 22- Helenita Antoni, 23- Gilda Palazzi, 24- Beatriz Rojas Marteau, 25- Anita Graciela Castro, 26- Patricia Mizrahi, 27- Mabel Mentz y 28- Claudia Pérez Miranda.

    Y las que se incorporaron luego y no están en esta fotografía son: Diana ¿?, Pilar Amenábar, Martita Casen, Lidia Staszewski, Inés cabrera, Sonia Kurganoff, Inés Boggiatto, Elsita Fernández, Alicia Enrico, Patricia Nicolás, Teresita Silberman, María Esther Álvarez Toledo, Moni Mamani, Ana María Pissarello, María Elena López, Marta Cuenya, Cristina Bartolucci, Frida Bonaparte, Alicia Enrico, Patricia Macor y Viviana Piscitelli. Creo no haberme olvidado de ninguna.

    Luego al dividirse los Bachilleratos, las alumnas de los cursos 8º A y el 8ºB nos mezclamos. No tengo muy presente en la memoria el nombre de todas estas compañeras pero intentaré recordarlas. Y pido perdón a las que involuntariamente haya omitido. Pueden escribirme y las agregaré: Liliana Araujo, Cristina Rojo, María Isabel Villa Ribot, Ana Lía Carrasco, Graciela Rosemberg, Teresita Heredia, Graciela Mirkin, Silvia Cristo, Tessie Madariaga, Graciela Lizondo, Ruthy Blanca, Ruthy Elgart, Mirta Csiesla, Norita Lescano, Patricia Hesbert, Adriana Laressi, Ana Fernández, María Eugenia , Silvia Wagner y…..

    Maestras, profesores y personal no-docente: Srta. Edel Douguech, Gladys Valero, Srta. Teresita Manzur, Srta. Juana Rosa Rotundo; Sra de Salvatierra (Educación física), Srta. María Luisa Neme (Labores) Srta Celia (de dibujo), Sra. Blanquita Cobo de Figueroa (taquigrafía-mecanografía), Srta Elvira Orella (Historia), Sra. Rosita Parra (Geografía), Srta. Tagliafico (Lengua y Literatura), Sra de Yeppe (Biología), Sra de Prado (Biología), Profesor Raya (Biología), Profesor Rotundo (Contabilidad), Profesor Razzuri (Matemáticas), Sra. Imelda Cisneros de Cuenya (Química), Sra. De Luchoni (Física), Sra. De Röhemmer (matemáticas), Srta. Rotundo (Inglés), Sra. De Porta (Música), Srta. Anita (de Música), Srta. Lita Vallejo (Educación Física), Sra de Cabaña (Literatura), Sra Amelia de Mendilharzu (Historia), Sra de Avellaneda (Historia), Magada Rougés (Francés) y otros muchos profesores estupendos que no llegue a disfrutarlos.

    Creo que va a resultar complicado identificar a las chicas sin tener la otra fotografía al lado. En el PDF que colgare en "ESCRITOS" lo podréis ver mejor. Pero en estas páginas no puedo más que subir una imagen. ¡Qué pena! Pero esperen se me acaba de ocurrir algo…. pasen a la siguiente página…. ¡SORPRESAAAA!

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    Tendremos que mirar con una lupa los nombres. No creo que ninguna de nosotras pueda hacerlo a simple vista o al menos necesitaremos gafas.

    Uno recuerda con aprecio a sus maestros brillantes, pero con gratitud a aquellos que tocaron nuestros sentimientos.
    Carl Gustav Jung (1875-1961) Psicólogo y psiquiatra suizo

    Con mis maestros he aprendido mucho; con mis colegas, más; con mis alumnos mucho más todavía.
    Proverbio hindú

    El maestro que intenta enseñar sin inspirar en el alumno el deseo de aprender está tratando de forjar un hierro frío.
    Horace Mann (1796-1859)
    Educador estadounidense.

    Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres.
    Pitágoras de Samos (582 AC-497 AC)
    Filósofo y matemático griego.

    En el estudio no existe la saciedad.
    Erasmo de Rotterdam (1469-1536)
    Humanista neerlandés

    Enseñar a quien no quiere aprender es como sembrar un campo sin ararlo.
    Richard Whately (1787-1863)
    Arzobispo anglicano y educador británico

    La clave de la educación no es enseñar, es despertar.
    Ernest Renan (1823-1892)
    Escritor francés.

    La educación es el desarrollo en el hombre de toda la perfección de que su naturaleza es capaz.
    Immanuel Kant (1724-1804) Filosofo alemán.

    La educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo.
    Nelson Mandela (1918-2013)
    Abogado y político sudafricano

    La enseñanza que deja huella no es la que se hace de cabeza a cabeza, sino de corazón a corazón.
    Howard G. Hendricks Intelectual y escritor estadounidense

    La naturaleza hace que los hombres nos parezcamos unos a otros y nos juntemos; la educación hace que seamos diferentes y que nos alejemos.
    Confucio (551 AC-478 AC) Filósofo chino

    La mayor parte de la gente confunde la educación con instrucción.
    Severo Catalina (1832-1871)
    Periodista y escritor español

    Muchos estudiantes toman al estudio como un líquido que hay que tragar, y no como un sólido que debe masticarse. Luego se preguntan por qué
    proporciona tan poco nutrimento real.
    S. Harris

    Puesto que estamos destinados a vivir nuestras vidas en la prisión de nuestra mente, al menos amueblarla bien.
    Peter Alexander Ustinov (1921-2004) Actor estadounidense

    Siempre que enseñes, enseña a la vez a dudar de lo que enseñes.
    José Ortega y Gasset (1883-1955)
    Filósofo y ensayista español

    Sobre la educación, sólo puedo decir que es el tema más importante en que nosotros, como pueblo, debemos involucrarnos.
    Abraham Lincoln (1808-1865) Político estadounidense

    Un profesor trabaja para la eternidad: nadie puede decir dónde acaba su influencia.
    Henry Adams (1838-1918) Escritor y historiador estadounidense

    Uno de los principales objetivos de la educación debe ser ampliar las ventanas por las cuales vemos al mundo.
    Arnold H. Glasow

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    Foto: Gilda Palazzi, Mónica Focke y Estela Salas

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    Los campamentos en la Ciudad Universitaria junto con las excursiones de las clases de Biología, fueron de entre los muchos recuerdos de aquella etapa, unos de los mejores guardados por mi memoria.
    El contacto con la naturaleza, desde siempre impregna mi existencia con una renovadora fuerza motora
    capaz de impulsar profundos cambios en la concepción de las cosas.

    No hay nada tan eficaz como una bocanada de aire puro para renovarnos el espíritu. La naturaleza ha sido y es, al menos para mí, una cómplice perfecta a la hora de que esos grandes y profundos cambios se produzcan en mi vida.
    La Canción del Adiós, es la canción que entonábamos cada final de campamento alrededor de una enorme y emotiva fogata. Existen varias versiones de letras diferentes pero la nuestra, la que las sarmientinas cantábamos es la que transcribo a continuación.
    Es una canción preciosa que nos habla de amar y recordar a los amigos que llegan o se marchan de nuestras vidas por diferentes circunstancias.

    Canción del Adiós

    Se va la luz, se esconde el sol
    Pero siempre ha de brillar,
    La antorcha que en su fuego da
    El calor de la amistad.
    Amemos al amigo de hoy
    Recordemos al de ayer,
    Amigos aunque lejos estén
    Siempre amigos han de ser.
    Adiós, adiós nunca quizás
    Podremos regresar
    Pero en la brisa quedará
    El calor de la amistad.

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    Carta a la Sra. María Elena Dappe de Cuenya – Rtte: Deibi Mocsáry
    Mallorca, 2004
    Carta dirigida a María Elena Dappe de Cuenya
    Queridísima “Señorita María Elena”
    Desde que la llamaba así han pasado más de tres décadas, por entonces sólo era una niña; en cambio, hoy tiene frente a usted a una mujer de firmes principios, madura, equilibrada y que por sobretodo intenta ser justa y; para lograr dicho propósito, lucho cada día con gran tesón, pues como bien reza el dicho, la nobleza está en la madera, no en el barniz.
    Esta es una buena oportunidad para decirle que la recuerdo con el mismo cariño que antaño pero que la valoro muchísimo más de cómo podía hacerlo entonces.
    Como olvidar su voz y su manera inconfundible de pronunciar mi nombre, ya que era usted la única persona de toda la escuela que me llamaba “Deibi” en vez de “Debi” con esa ternura que la caracterizaba.
    Aunque le cueste creer le confieso añoranza por aquellos años, pues fueron sencillamente “maravillosos”.
    No me han faltado ocasiones para hablarles tanto a mis conocidos en esta nueva tierra como a mis hijos, de lo afortunada que fui al haber podido asistir a un centro educativo excepcional no solo por la excelente formación académica que recibí sino también por la inestimable formación humana que ha sido para mí el legado más importante que atesoré por aquellos tiempos y que siempre se lo deberé a mi madre, a mis profesores y maestros y porque no decirlo también a mis compañeras.
    Hablar de mi “querida Escuela Sarmiento” fue y es un orgullo del que me agrada presumir. Hablar de ella es hablar de vivencias enriquecedoras dentro de sus aulas, de juegos como la matanza, el elástico o la rayuela que tanto nos divertían en aquel entrañable patio donde estaba la fuente y el tobogán; es recordar el rostro bondadoso de Don Valentín sentado en aquel banco de la entrada o del jardín para endulzar nuestra más inocente infancia y adolescencia, es añorar recuerdos, rincones y momentos como cuando íbamos a desayunar las tortillas, los cuernitos y las facturas calentitas con café con leche o mate cocido que nos preparaban en la cocina; o aquellos otros momentos en que recogíamos los sabrosos cocos caídos de las palmeras para luego comérnoslos sin lavar, o cuando formábamos aquella interminable hilera como de hormiguitas negras frente al bebedero de piedra para saciar nuestra sed, o sencillamente aquellos otros momentos en que íbamos a afinar la punta de los lápices en el sacapuntas atornillado sobre su escritorio.
    Hablar de mi escuela, es hablar de aquella corzuela tan bonita que nos trajeron de regalo o de aquellas pacíficas palomas grises y blancas de piquitos y patitas coloradas que se detenían a comer entre nosotras las migajas que dejábamos caer, es escuchar el tañer de aquella vieja campana que “los loritos” Juárez y López (los ordenanzas) tocaban para indicarnos el inicio y el fin de cada tiempo de recreo.
    Es recordar las formaciones, los izamientos de bandera, el cántico de los Himnos, los campamentos, nuestra semana estudiantil en Septiembre llena de actividades creativas, deportivas, la sátira a los profesores, el gran baile donde más de una se enamoró por primera vez… y como hablar de mi escuela sin mencionar a nuestro querido árbol “San Antonio”, bajo cuya sombra abrasé grandes proyectos de futuro. Allí incluso me atrevía a soñar con los ojos abiertos.
    Es añorar esos sábados por la mañana, llenos de actividades extra-programáticas. Con la señorita Celia pintábamos sobre unos descoloridos caballetes de madera, bajo la frondosa copa del ficus que nos servía
    de cobijo a la vez que de inspiración.
    También allí recibíamos clase de escultura, de filatelia o taxidermia por nombrar algunas de las actividades que yo hacía.
    Junto a nuestro querido árbol, aún hoy, continúan celebrándose importantes actos y se pronunciaban sabios discursos.
    Con que paciencia y cariño, los profesores o maestros nos repetían una y otra vez las cosas hasta que teníamos claros los conceptos; y con qué cariño y tesón nos incentivaban hasta el hartazgo. Solían sacrificar sus horas libres entre clase y clase para darnos su apoyo. La biblioteca era donde nos reuníais
    y siempre os admire por esa capacidad de despertarnos el interés por aquellas asignaturas que entrañaban alguna dificultad en el aprendizaje.
    Su constante entrega, apoyo y empuje han quedado grabados en mi memoria y este recuerdo lo he aplicado en todos los aspectos de mi vida para incentivar el esfuerzo, la dedicación y el ánimo de aquellas personas que luchan por superarse día a día y como no, también por el reconocimiento de sus labores, contribuciones a la sociedad, al prójimo y aporte inestimable a mi crecimiento personal.
    Dentro de la escuela desarrollé el sentido del deber y la responsabilidad; comprendí la importancia del concepto de auto-disciplina y guiada por la mano de extraordinarios maestros y profesores aprendí valores como el respeto y la lealtad.
    Pensar en mi querida escuela es extrañar mi segundo hogar. Allí concebí mis primeras ideas y en su hermosa biblioteca, mi segundo refugio bajo la tutela de la Srta. Adelita Navarro (la bibliotecaria), las nutrí y las forjé. Y todavía no se me olvida aquella frase cuya autora es la Srta. María Elena Saleme: " En la escuela Sarmiento se aprende a no caer en la pasividad estéril, en la indiferencia escéptica ni en el rechazo de las responsabilidades".
    Era tanta la confianza que los profesores depositaban en nosotras que intentaba no fallarles. No se me ocurría ir sin estudiar; sentía que si no lo hacía era como traicionarles. Tampoco nunca confundí ese sentimiento de amistad que nos unía con mi sentido del deber de estudiante. También tengo que mencionar que la amabilidad, la educación, el respeto, el cariño y la comprensión que te profesaban tanto los educadores docentes como el personal administrativo dentro del centro han sido un ejemplo a imitar.
    He crecido en un ambiente tan cálido, tan familiar, como irrepetible; y para mí al menos ha sido prácticamente imposible encontrar algo así o parecido, donde educar a mis hijos. En lo que respecta a mi experiencia personal, que es en realidad de lo único que puedo hablar, puedo decir que me encontré en esta tierra ante una realidad triste y desbastadora. Tope con docentes déspotas, soberbios, nada pedagogos, incapaces de conectar emocionalmente con el alumnado para transmitirles sus conocimientos, y por esa razón afirme en varias ocasiones que la educación de aquí comparada con la mía personal dejaba mucho que desear y lamento tener que expresarme así. Ya me hubiese gustado, os aseguro, que las cosas fuesen diferentes.
    Y no está demás, decir que valoro muchísimo la labor de aquellos otros docentes, SÍ comprometidos, que siguen aportando a la Educación ese granito de arena, y que son la excepción a la regla, porque jamás se dan por vencidos a pesar de lo dura que puedan ser las circunstancias y su labor.
    Sería injusto no reconocer que todavía quedan algunos buenos profesores y maestros, aunque, desgraciadamente a la sombra de tantos otros despreocupados y desinteresados. Docentes sin vocación como me gusta llamarlos.
    Y aunque no me olvido de la difícil situación que representan, en estos tiempos, algunos alumnos y padres para los educadores, quiero decir, que con afecto y respeto muchas ramas torcidas han podido ser enderezadas gracias al verdadero espíritu de vocación de los Grandes de la Enseñanza.
    Un fuerte abrazo y desde siempre agradecida por esa grandeza de espíritu y la nobleza de su lucha y labor vocacional. Sé que vivirá eternamente en el corazón de todas las Sarmientinas que tuvimos la dicha de conocerla.
    deibi mocsáry

    ºººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººº

    Al San Antonio de la Escuela Sarmiento – Poema de Federico García Hamilton – MAYO 2018

    [Tratando de interpretar el dolor de "Las Sarmientinas" ante la noticia de que el San Antonio del patio de la escuela: "está desfalleciendo"].Fue cortado antes de finalizar el año 2018.

    San Antonio de "La Escuela",
    ¿Qué manos te habrán plantado
    Alguna vez, hace tiempo,
    Justo aquí, en nuestro patio?
    Nadie tiene esa respuesta
    Más benditas, esas manos?

    Alejado de tu especie
    creciste solo en el patio,
    y pa´ vencer soledades
    Te volviste nuestro hermano,
    Protector de nuestra infancia,
    cobijo de aquellos años.

    Como un hermano mayor
    O un padre, querido árbol,
    Te vimos las Sarmientinas
    Que en este patio jugamos
    A la edad en que la vida
    No tiene sabor amargo.

    Nos dicen que desfalleces
    Que te pesaron los años,
    Y nuestras almas se llenan
    De dolor, de pena y llanto.
    Pero quedan los recuerdos
    Que alivian, te juro, hermano.

    De aquellas horas felices
    Bajo tus ramas jugando,
    De secretos entre amigas
    Que bajo llave has guardado,
    De sueños adolescentes
    A tu sombra madurados…

    Eran sueños sarmientinos
    Por tu savia circulando,
    Como trepando tus ramas,
    Como los cielos buscando…
    Querían encontrar la luz
    Para estallar, germinados.

    Y ahora que ya nos dejas,
    Que tu muerte va llegando,
    Espero en el paraíso
    Tus ramas sigan brotando,
    Y que descansen bajo ellas
    Las que ya nos han dejado.

    ººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººº

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  • Juan Llopis – [nuestro panadero valenciano] -Canción del Emigrante de Juanito Valderrama

    Juan Llopis – [nuestro panadero valenciano] -Canción del Emigrante de Juanito Valderrama

    Juan Llopis, es un señor valenciano que emigró a Argentina y cada mañana nos traía para el desayuno; las tortillas, los cuernitos, las facturas y el pan recién hecho. La entrega se hacía en la puerta misma de todas las casas del barrio El Bosque.

    Al despedirse de nosotros en nuestra tierra, nos dijo: yo moriré en Argentina por vosotros y ustedes lo harán por mí, en mi España querida.

    Desde muy pronto por la mañana ya le escuchábamos cantar por las calles. Su buen humor y sus charlas matutinas me alegraban el día de buenas a primera.
    Empezar con buen ánimo era casi una actitud obligada después de recibir tan buenas ondas optimistas de su parte.

    Recuerdo que siempre le hacía repetir una canción que si bien le entristecía, él solía cantármela y juntos llorar, su letra calaba profundamente en mi corazón, sin sospechar por entonces que yo viviría una situación de desarraigo muy similar a la suya.
    Yo le recuerdo siempre con muchísimo cariño y con el corazón compungido al comprenderle más que nunca; desde que vivo en su querida y añorada España. Desde hace treinta y un años comparto con él la nostalgia de la tierra amada que nos vio nacer. Ninguna tierra es mejor que otra, pero para cada ser su tierra es única y es algo complicado de entender hasta que no vives lejos de ella.

    Canción del Emigrante de Juanito Valderrama

    Tengo que hacer un rosario /con tus dientes de marfil/para que pueda besarlo / cuando este lejos de ti/
    Sobre sus cuentas divinas/hechas con margo y jazmín/rezare pa que me ampare/aquella que está en “SAI”

    Adiós mi España querida, /dentro de mi alma /te llevo metia.
    Y aunque soy un emigrante /jamás en la vida /yo podré olvidarte.

    Cuando salí de mi Tierra /volví la cara llorando /porque lo que más quería / atrás me lo iba dejando/
    Llevaba por compañera/a mi Virgen de San Gil/un recuerdo y una pena/ y un rosario de marfil.

    Adiós mi España querida, /dentro de mi alma /te llevo metia.
    Y aunque soy un emigrante /jamás en la vida /yo podré olvidarte.

    Yo soy un pobre emigrante /y traigo a esta tierra extraña /en mi pecho un estandarte /con la alegría de España.
    Con mi patria y con mi novia /y mi Virgen de San Gil, /y mi rosario de cuentas /yo me quisiera morir.

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  • «Rincones de REFLEXIÓN». Mis hijos -Foto: de nuestra familia

    «Rincones de REFLEXIÓN». Mis hijos -Foto: de nuestra familia

    Si fuésemos capaces de comprender a temprana edad la Vida; a dejarnos llevar sin oponer resistencia, aceptando lo que venga como parte de la experiencia, fluyendo para crecer y permitiendo que las cosas ocurran como debe ser, tal vez nada sería como es.
    Resulta difícil no mirar atrás, porque los balances son inevitables y algunos miedos aún persisten, y no siempre es fácil enfrentarnos a ellos. Se resisten a desaparecer; y por eso creo que es importante reconocerlos y no negar que están ahí.
    He vivido en un permanente conflicto entre lo que deseaba hacer y en lo que no me atrevía a hacer, demasiado preocupada por no disgustar, y si por agradar a los demás, aun a costa de sacrificar mi propia felicidad.
    Cuando aun no comprendía nada, de nada; me sentía culpable de muchas cosas, renegaba de otras y atiborraba de preguntas a mi mente, con preguntas como éstas: ¿Dónde está aquella niña alegre que confiaba en ti Señor y en la Divina Providencia; y que le bastaba con lo poco que tenía y no cesaba de agradecerte?
    ¿Dónde está la mujer fuerte que debió estar al lado de sus hijos convencida y dispuesta a enseñarles que amándote a Ti se encontrarían a ellos mismos?
    ¿Dónde está la esposa responsable que no ayudó a su esposo a abrirles los ojos y a no consentirles a sus hijos vivir y crecer al margen de la realidad que les tocaba?

    ¿Dónde mi humildad, mi tolerancia, para transmitir lo aprendido? , y que no hice por temor a mezclar la Religión con las enseñanzas de vida. No era una tarea fácil y sentía que me faltó el apoyo de mi entorno, de mi gente para reafirmar eso.
    No fui capaz de encontrar respuestas para su educación espiritual. Pensé que al dejarles crecer libres sin fomentar creencias, ellos encontrarían sus propios caminos. De lo que no estoy segura es si de verdad lo encontraron.
    Los hijos de estos tiempos que corren, al igual, que los hijos de otras épocas somos egoístas, déspotas, pretenciosos, soberbios, necios que confiamos más en la figuración, el status y en “Don Dinero” como clave de todo éxito.
    El Hombre suele dejarse atrapar y engañar por el materialismo y las engañosas costumbres mundanas, costumbres que nos vuelven mezquinos, egoístas.
    Nadie quiere sacrificios, pero si premios al menor esfuerzo, y aquí también tienen cabida los hijos a los que yo me atrevo a llamarles “cómodos” ; porque recriminan el haberles traído al mundo, nos responsabilizan de sus fracasos, nos comparan, nos juzgan, nos condenan y son en ocasiones “tiranos” de mucho cuidado.
    ¿Cómo pueden entonces, los padres, no estar preocupados?
    ¿Cómo hacer Señor que vuelvan sus ojos y sus almas hacia ti, hacia su propia divinidad? Soy responsable de que no te amen, que no te conozcan, que sean indiferentes. Dime Señor que las puertas aún no están cerradas para los míos, que no todo está perdido para ellos, dame una nueva oportunidad para que me escuchen, para amansar sus corazones, para poner luz en sus pensamientos y entendimiento en sus razonamientos para que maduren. No permitas que la soberbia anide en sus almas.
    Amonesto mi irresponsabilidad, mi inmadurez, mis debilidades por no haber cumplido bien mi tarea. Hablamos lenguajes diferentes y los siento lejanos. A veces me cuesta entender su felicidad. Percibo esa felicidad desde la mezquindad, desde el ego y no alcanzo a dimensionar como perciben esa entrega. Tal vez, mi percepción sea equívoca, errónea y quizás no debería darle mayor importancia, pero la tiene, porque ellos son mi proyección. Yo soy ellos, como mis antepasados son en mí.
    Por amor infinito a la divinidad que vive en mí; guía sus pasos, oriéntalos sobre la bondad y el amor, ayúdales a que experimenten el amor infinito hacia a sus semejantes, porque todos somos parte de la unidad, fuente inagotable de toda sabiduría y bienestar.
    Ay, mis queridos rincones, mis añorados rincones, donde mis vivencias se hallan íntimamente impresas como los óleos al lienzo, las notas musicales en una partitura y los pensamientos en un libro.
    Si pudiera volver atrás, sobre los equivocados pasos y volver a caminar con conciencia, te prometo Señor que traería a mis hijos de la mano para que los estreches en tus brazos, y puedan sentir ese amor incondicional y eterno, como hacías conmigo cada vez que acudía a Tú encuentro.
    Si de algo siempre estuve segura y convencida es que si les daba amor y libre albedrío, ellos serían incondicionales a su divina esencia como lo son sus padres y aposte a que confiarían en Ti y te amarían como lo hacemos nosotros.
    De verdad creo con total convicción, que los sentimientos de Amor que nacen en el corazón de los progenitores también los heredan los hijos como parte de su ADN, no así el odio ni la maldad. Entendía que sentimientos negativos como estos caminan por el mundo real pero que no tienen cabida junto al AMOR que yace en estos dos mundos : el “interior” y el “exterior”.
    Nietzsche, lo expresa mejor que yo. Él sostenía que “Todo lo que se hace por amor, se hace más allá del Bien y del Mal”.
    No puedo negar la luz que el Espíritu de la Divinidad derrama sobre nosotros. Sé que somos bendecidos y protegidos a pesar de nuestros fallos. Los que hemos despertado, somos conscientes de los muchos inconvenientes que acarrean la tozudez, el ego y la soberbia.
    Pero como es lógico pensar, no se crece sin obstáculos, sufrimientos y caídas. De ahí que consideremos que hasta esto que nos disgusta sea “perfecto” y necesario.
    Personalmente en esta experiencia, sé que recibo mucho más de lo que doy y sé lo difícil que resulta comprender a un hijo que dice que quiere a su padre y al mismo tiempo hace las cosas mal.
    Durante mucho tiempo me sentí triste, apesadumbrada, impotente, desgraciada y terriblemente culpable. Estuve en la oscuridad, en el fondo del abismo y después de mucho orar, Tú me has rescatado. Sé que no debía haberme sentido así de afligida. Ahora lo sé.
    Todo lo banal es como una gran rueda que gira y gira aplastando todo cuanto encuentra en su camino; y una vez en marcha es difícil de parar su avance. Siempre tuve claro , aunque no lo aplicase con frecuencia a mi vida, que las únicas cosas importantes para alcanzar plenitud en el crecimiento espiritual son: la humildad, la honradez, el trabajo con responsabilidad, los compromisos sinceros, el respeto por todo lo que tenga vida y la dignidad que honra a nuestro comportamiento.
    La culpa existe [en la realidad creada], cuando damos rienda suelta a los desenfrenados intentos de posesión y poderío. ¿Quién puede afirmar que alguna vez, no peco de soberbio, mentiroso, ambicioso inconformista, desagradecido, intolerante, prejuicioso, vanidoso… y ha faltado a veces a la honradez y a la verdad y ha temido, a veces, ser juzgado y catalogado como persona fracasada y también ha sentido pánico de no dar la talla de persona exitosa?
    He sido vanidosa, lo confieso, y no siempre he tenido el valor de aceptar lo que nos toca en el reparto de la vida; pero nunca me he avergonzado por tener menos que los demás y sin embargo, en ocasiones y delante de ciertas personas estiradas, por orgullo he aparentado ser lo que no era.
    En ocasiones, me ha faltado valor y agallas para decir en voz alta "no estoy de acuerdo", "me parece injusto" o "me marcho", especialmente en el ámbito laboral. Reconozco con indignación que he dejado que los estúpidos valores que impone una sociedad rancia me intimiden y me hagan perder el norte.
    En hechos puntuales, he errado el camino, lo sé y me pesó por la incomprensión del momento. Lo bueno de equivocarnos es que podemos rectificar, aprender y aplicarlo. Sé cómo volver a rehacer lo equívoco y de lo que sí estoy segura es de que me va a tocar hacerlo muchas veces en solitario. Sin apoyos.
    Luchamos para que a nuestros hijos no les faltase de nada y demasiado tarde comprendimos que fue un grave error mantenerlos alejados de nuestras preocupaciones. Ellos ahora no son capaces de valorar nuestro sacrificio.
    Esconderles la verdad sobre las penurias y preocupaciones que pasamos fue un error, pues no les permitió palpar e interactuar con la realidad. Vivieron ajenos a ella; a esa realidad, a veces cruenta que nos toco como inmigrantes y sin ninguna familia en quien apoyarnos. Como es lógico, al no evidenciar problemas ni preocupaciones en nuestras vidas creo que ellos pensaron que todo nos venía regalado.
    No les hemos enseñado a valerse por ellos mismos y tampoco a que nos ayuden a aliviar la pesada carga de tenerlos aún a la espalda.
    Nunca nos ha pesado el trabajar ni el ayudarlos. Siempre lo hemos hecho con alegría, con entusiasmo y dedicación incondicional.
    Luis ha velado por esta familia con una entrega y excelencia incondicional y pienso que nuestros hijos no deberían juzgarle superficialmente. Hubo y hay mucha carga sobre sus hombros.
    Sólo por ese amor y entrega debiéramos estar agradecidos con este hombre que vela por nuestro bienestar sin exigirnos nada a cambio. Él es quien está frente al negocio trescientos sesenta y cinco días del año, sin poder desconectar de sus obligaciones, sin quejarse y feliz de dar lo mejor de sí.
    Ese hombre al que muchas veces no amáis, no respetáis, no le tenéis paciencia, no le mimáis, no le cuidáis, le criticáis duramente y no lo aceptáis tal cual es; ese hombre maravilloso, genial y noble para muchísimas personas es nada menos que vuestro padre.
    ¿Ley de vida? ¿Quizás? pero duele y mucho la ingratitud y la indiferencia de los hijos. Él no se la merece.

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  • «Rincones de Memoria».  Amar a Dios por sobre todas las cosas -Foto: Luis con Bauti

    «Rincones de Memoria». Amar a Dios por sobre todas las cosas -Foto: Luis con Bauti

    Todos los tiempos, desde "Tiempos Inmemorables" han sido y son complejos; misteriosos, oscuros, incomprensibles y fluyen alternativamente entre la paz y la guerra, el caos y el sosiego, el odio y el amor, la Vida y la Muerte, lo real y la Nada. Aceptando esto como parte indivisible de la existencia, creada por nuestra mente, no tendríamos porque alterarnos; sólo, dejarnos llevar por la corriente de la época que nos toque vivir, sin resistencia, fluyendo para crecer y permitiendo que las cosas ocurran como debe ser.

    Ahora que me encuentro casi en la recta final temo mirar atrás, porque sé, que no siempre he obrado como deseaba, y no he vivido al cien por ciento de acuerdo con mis principios cristianos.

    He confiado más en el empuje y en la seguridad engañosa que dan las cosas materiales y me he alejado en ocasiones de las verdaderas necesidades espirituales; mi tibieza ha desorientado a mis hijos, y mi permisividad los ha confundido, fallando yO y junto a mí la poca disciplina impuesta.

    También mis dudas y mis crisis de fe, no con respeto a Dios pero si a la Iglesia han bastado para que ellos cuestionen sin fe ni conocimientos a Dios. Quizás lo hubiesen hecho igualmente pero entonces yO no me sentiría responsable si tuviese la certeza de haberles dado una visión clara y firme respecto a sus cuestionamientos. No fui convincente pero conozco alguien que si lo fue y…os voy a contar una historia sobre un hombre de 75 años que mientras viajaba en tren, aprovechaba el tiempo leyendo un libro…

    A su lado, viajaba un joven universitario que también leía un libro de Ciencias…

    De repente, el joven percibe que el libro que va leyendo el anciano es una Biblia y sin mucha ceremonia, le pregunta: ¿Usted todavía cree en ese libro lleno de fábulas y de cuentos?

    – Sí por supuesto, le respondió el anciano, pero éste no es un libro de cuentos ni de fábulas, es la Palabra de Dios… ¿Usted cree que estoy equivocado?

    -Claro que está equivocado…dijo el joven. Creo que usted señor, debería dedicarse a estudiar Ciencias e Historia Universal… Vería como la Revolución Francesa, ocurrida hace más de 100 años, mostró la miopía, la estupidez y las mentiras de la religión…Sólo personas sin cultura o fanáticas, todavía creen en esas tonterías…

    -Y dígame joven, ¿es eso lo que nuestros científicos dicen sobre la Biblia?

    – A lo que el joven respondió: – Mire, como voy a bajar en la próxima estación, no tengo tiempo de explicarles, pero déjeme su tarjeta con su dirección, para que le pueda mandar algún material científico por correo, así se ilustra un poco, sobre los temas que realmente importan al mundo…

    El anciano entonces, con mucha paciencia, abrió con cuidado el bolsillo de su abrigo y le dio su tarjeta al joven universitario…

    Cuando el joven leyó lo que allí decía, salió con la cabeza baja y la mirada perdida sintiéndose peor que una ameba…

    En la tarjeta decía: Profesor Doctor Louis Pasteur, Director General Instituto Nacional Investigaciones Científicas Universidad Nacional de Francia. “Un poco de Ciencia nos aparta de Dios. Mucha nos aproxima”.- [Hecho verídico ocurrido en 1892]

    A lo que yo quiero agregar lo siguiente: ¿Saben cuál es el mayor logro del diablo? "Hacernos creer que no existe".

    He respetado siempre la forma libre de pensar de las personas pero no puedo negar que sufro cuando percibo que la gente confía más en sus propias fuerzas y capacidades mundanas que divinas y cuando les va mal o viven las injusticias que la Vida nos proporciona, no reconocen sus fallos y los errores casi siempre son adjudicados a algún culpable de turno. Siempre hay alguien a quien responsabilizar del mal que aqueja al Mundo y ese alguien suele ser Dios.

    Hubo un tiempo en que yo también fui una niña, una adolescente y una mujer; rebelde a veces e insoportable otras. Todo cuestionaba, todo criticaba. Aborrecía y repudiaba las injusticias, las imposiciones sin lógica de los mayores sólo porque eran costumbres o tradiciones. Tenía mis propias ideas y convicciones y creía en ellas por sus valores.

    Siempre estaba ávida de explicaciones que me permitieran entender porque las cosas eran de tal o cual manera. Quería modificarlas, me negaba a aceptar y a obedecer ciertas normas de comportamiento bien vistos por la sociedad de esa época y lugar [de cómo tratar a personas de cierta clase social, de no hacer amistades con determinadas otras por su condición cultural, ideológica, religiosa o sexual]. No impuestas en mi casa, gracias a Dios, pero si observadas en la sociedad que me rodeaba.

    No deseaba ser conducida como parte de un rebaño a una existencia banal y opresiva por la estupidez, por la ignorancia, los fanatismos, la monótona rutina, o por temor al ridículo de una sociedad ceñida a aparentar lo que en el fondo no deseaban ser.

    Tuve muchas dificultades para adaptarme al ritmo impuesto por la Iglesia y la Sociedad rancia de esos tiempos que me tocó vivir y muchas veces perdí el norte por llevar la contraria. Supongo que es así como debe ser la juventud. ¿Cuándo sino vamos a expresar los jóvenes nuestro descontento y hacer locuras? ¿Cuándo sino a aprender de las caídas? Y así es como dando tumbos y palos de ciego, vamos adquiriendo conciencia y sabiduría.

    Cuando me sentía descontenta, desmoralizada, aturdida por algunos procederes solía acudir a esos rincones de memoria a repasar mi vida en busca de respuestas a atormentadas cuestiones existenciales, hoy en día superadas, gracias a la comprensión de la VERDAD. He viajado a mi interior, he buceado en las profundidades del ser, y he creado la realidad en la que existo pero la VERDAD es que no existo en esa REALIDAD, y no existo por que es ficticia.

    La mente suele jugarnos malas pasadas, nos domina, nos inquieta, nos estresa. Sin embargo cuando me refugio en mi interior puedo sentir el amor y esa paz que la mente es incapaz de proporcionarnos. Allí desaparecen mis temores, mis miedos, mis angustias. Aquí dentro está todo lo que necesito y allí fuera, solo, la experiencia de ser humana.

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  • «Amar» idm -Reflexión  sobre ¿Porque estamos aquí? debbie mocsáry agüero

    «Amar» idm -Reflexión sobre ¿Porque estamos aquí? debbie mocsáry agüero

    AMAR
    ¿Te has preguntado alguna vez porque estamos aquí?, estamos aquí para aprender a amarnos, vinimos a este ‘planeta tan solo para eso. Parece tan sencillo como increíble. Sólo el amor realiza la maravillosa magia de multiplicarse cuando es dividido.Nada en este mundo tiene sentido si no tocamos el corazón de las personas.

    Seamos como el agua de ríos y cascadas que no evita los escollos a su paso para continuar su trazado. Seamos entonces como el agua a la que ninguna roca la detiene y aprendamos a imitar su naturaleza sabia y a fluir a veces suave, a veces bruscamente, como ella, que siempre fluye firme hacia el océano. El hombre debe aprender a vencer obstáculos, porque ellos lo hacen más fuerte, más determinado y totalmente entregado a confiar en la existencia para que cuando el sufrimiento llame a su puerta no se lamente ni se inquiete su alma y la deje fluir sin oponer resistencia.
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  • Parque Guillermina- Luis Y yo

    Parque Guillermina- Luis Y yo

    Así comenzó nuestra historia de amor [27 de Julio de 1978]. Parque Guillermina, S.M. de Tucumán – Septiembre de 1978 -Fotógrafo Daniel Font

    Tengo tanto que agradecer a la vida…
    .
    La vida es maravillosa, bella y decididamente frágil. La vida fue creada para ser disfrutada. Cada día es un milagro que conlleva una nueva oportunidad de vivirla con plenitud y vivirla intensamente ha de ser una forma o manera de honrar el regalo que hemos recibido al venir a este mundo.

    Su deslumbrante y atractivo influjo seduce al individuo en su forma de concebirla y desde esa profunda concepción y estrecha conexión, es como ha nacido en el interior del Hombre la necesidad de poner arte y creatividad al centro diario de su vida. Cuando la existencia del ser espiritual conecta con la existencia misma de la vida a nivel consciente pasa ésta a sentirse parte indivisible de ese único TODO llamado Divinidad, Universo y Humanidad. Todos somos uno.

    Sabemos que la vida es un camino escarpado de difícil transitar, plagado de vicisitudes, peligros e incertidumbres y como no también de momentos entrañables, apreciados y gratificantes. La vida son muchas cosas…y entre esas cosas, un camino sabio de aprendizaje, donde todas las vivencias cuentan por igual, hayan sido éstas buenas o malas, excelentes, admirables o terribles ¿Por qué han de ser calificadas entonces de buenas o malas las vivencias, si en realidad todas son experiencias que nos ayudan a crecer?
    No descalifiquemos entonces a ninguna. Aceptemos que todas son necesarias. Una vivencia se convierte en experiencia cuando captamos su mensaje, lo asimilamos y lo ponemos en práctica. Aprendemos de una experiencia cuando somos capaces de integrarla y permitir que modifique nuestra conducta para mejorar.

    Mucha gente, entre esas yO, concebimos la vida como un misterio fascinante. Un misterio que también deseamos explorar. Podría decirse que es una especie de proyecto donde tienen cabida las ideas, la creatividad y los sueños. Donde todo lo que imaginas y anhelas es posible si te lo propones.
    Absolutamente todo cuanto acontece en nuestras vidas nos ayuda a reflexionar, a encontrar inspiración, a planificar como deseamos vivir y a escoger la certera actitud con la que afrontar los desafíos y retos de la misma.

    En un mundo complejo y difícil, donde todos en algún momento somos víctimas; será la actitud con la que enfrentemos esos problemas lo que marcará verdaderamente la diferencia entre sentirnos felices o desgraciados. La elección está en cada uno. Personalmente y después de mucho padecer puedo ahora sentir auténtica serenidad en mi yO interior.

    Comprendo que la felicidad no significa sentirnos siempre felices. A menudo las personas relacionan la felicidad a un estado de bienestar, de metas conseguidas, de logros, de plenitud con uno mismo o con el entorno, y para mi entender es como si ese estado de felicidad estuviese sólo sujeto a resultados positivos, a cosas buenas. ¿Y qué suele ocurrir entonces cuando las cosas se tuercen, cuando las cosas no salen como esperábamos, cuando sufrimos desilusiones, cuando padecemos injusticias, cuando renegamos del prójimo,….ocurre que simplemente dejamos de ser felices, dejamos de sentir ese estado de bienestar que equivocadamente llamamos FELICIDAD y del cual excluimos al sufrimiento, a la negatividad y a toda sensación perturbadora.

    Quienes comparten con sabiduría, aceptación y alegría los obstáculos del camino que nos toca recorrer así como los sinsabores de la vida que no escogemos pero que sí la vida eligió para nosotros, somos los que alcanzamos y abrazamos ese estado de serenidad y de gracia divina.

    Nada y todo, de dicha serenidad ,tiene que ver con lo que acontece alrededor nuestro. Nada porque los serenos de corazón no rechazamos los desafíos del destino por llamarlos de alguna manera y todo porque los serenos de corazón los aceptamos sin juzgarlos ni cuestionarlos. Simplemente confiamos en que están presentes siempre para enseñarnos algo.

    La serenidad que reina en nuestro interior no está sujeta a como se den los acontecimientos ni es prisionera del sufrimiento. La felicidad es sentirnos serenos. Puedo sostener sin engaño que soy un ser feliz y soy feliz porque hay serenidad en mi alma, calma en mi espíritu, alegría en mi corazón y esperanzas y no por ello soy ajena al dolor, ni a la tristeza, ni a la crueldad que reina en el mundo ni indiferente a las necesidades de mis hermanos. Yo amo a todos mis hermanos, al mundo entero y tampoco soy una hipócrita por disfrutar mí día a día y aceptar que las cosas vienen como vienen pese a que no sean de mi agrado.

    Mi alegría, mi serenidad se sustentan en la confianza y fe que le profeso a Dios y a mí persona. No hay más secreto que este.
    debbie mocsáry agüero (idm)

    ºººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººº

    Hay quien ha podido describir mejor que yo, el significado de serenidad, y que posiblemente muchos conocéis. Por ello quiero compartir con vosotros la Plegaria de la Serenidad, también conocida como oración de la Serenidad. El comienzo es una oración atribuida al teólogo, filósofo y escritor de origen alemán Reinhold Niebuhr y cuya versión más conocida dice así:

    “Señor, concédeme serenidad para aceptar todo aquello que no puedo cambiar, fortaleza para cambiar lo que soy capaz de cambiar y sabiduría para entender la diferencia”.
    Versión completa – El texto íntegro continuaba así:
    Viviendo día a día;
    disfrutando de cada momento;
    sobrellevando las privaciones como un
    camino hacia la luz;
    aceptando este mundo impuro tal cual
    es y no como yo creo que debería ser,
    tal como hizo Jesús en la tierra:
    así, confiando en que obrarás siempre el bien,
    así, entregándome a Tu voluntad,
    podré ser razonablemente feliz en esta vida
    y alcanzar la felicidad suprema a Tu lado en la próxima.
    Amén.

    Original
    Living one day at a time,
    Enjoying one moment at a time,
    Accepting hardship as a pathway to peace,
    Taking, as Jesus did,
    This sinful world as it is,
    Not as I would have it,
    Trusting that You will make all things right,
    If I surrender to Your will,
    So that I may be reasonnably happy in this life,
    And supremely happy with Your forever in the next.
    Amén.
    [[Nota aclaratoria sobre el origen del autor de la Plegaria de La Serenidad tan cuestionada a Reinhold Niebuhr y al fin reconocido como su legítimo autor]].

    Origen: Durante la segunda mitad del siglo XX y principios del XXI se había dado por seguro que el autor de la oración era el teólogo protestante nacido en Missouri (Estados UInidos) Reinhold Niebhur, y él mismo, dentro de su humildad, así lo sugería; su esposa Úrsula, también teóloga fijaba además el año: 1940; y la hija de ambos, Elisabeth Sifton, editora y publicista, que en 2003 publicó un libro sobre la cuestión, precisaba que se entonó por primera vez algo más tarde, en el año 1943, durante un servicio religioso dominical en la bucólica Villa de Heath, en Massachusetts, donde la familia solía pasar los veranos.

    [Presa de Dell, en las cercanías de Heath- Massachusetts]. En este entorno bucólocico se supone que Reinhold Niebuhr compuso la plegaria de la Serenidad.No me deja la página subir más de una foto, asi que esta fotografia estará subida con el mismo texto el día 14 de Abril de 2017, en mi Diario y en Escrito (PDF). Alli podréis mirarla. Lo siento.

    Sin embargo, Fred R. Shapiro, editor del libro de Citas y Aforismos The Yale Book of Quotations y especialista en investigar el origen de citas erróneamente atribuidas, sugería en 2008 que Niebuhr – al que, por otra parte, con-sideraba una persona honrada y de talante modesto – la habría adaptado de manera inconsciente a partir de frases llegadas a sus oídos o leídas por él en alguna de sus múltiples investigaciones teológicas. Aun sin dejar de reconocer la influencia de esos versos sobre la vida de tantas personas a lo largo del tiempo, para Shapiro lo que se formula allí “no es muy sofisticado desde el punto intelectual” y alguien lo habría expresado de algún modo tarde o temprano.

    De la extensa – y, en buena medida, exagerada – nómina de supuestos autores cabe citar a Epícteto, Aristóteles, Cicerón, Marco Aurelio, San Agustín, Boeccio, Francisco de Asís, Santo Tomás de Aquino, Baruch Spinoza, Friedrich Schiller, el obispo coadjutor Oliver J. Hart y diversos líderes militares de la Segunda Guerra Mundial, así como innumerables fuentes anónimas que se remontan hasta el antiguo Egipto.

    Otro intelectual al que se le atribuyó por error fue el teólogo alemán del siglo XVIII Friedrich Christoph Oetinger. La confusión se produjo a raíz de que un profesor de la Universidad de Kiel, Theodor Wilhelm, publicó a principios de la década de 1950, bajo el seudónimo de Friedrich Oetinger, un libro que reproducía la plegaria.

    En la revista Grapevine, de la Asociación de Alcohólicos Anónimos, se llegó a decir, no sin ironía, que a lo largo de la historia había sido atribuida “a casi todos los teólogos, filósofos y santos que en el mundo han sido”.

    Finalmente, otras fuentes la consideraban un proverbio anónimo transmitido gracias a la tradición oral.
    En su artículo de 2008, Shapiro aporta documentos de antes de 1942, que citan la plegaria, a veces con variaciones y sin aludir en ningún momento al teólogo de Missouri. Los documentos proceden de diversas bases de datos en Internet como Newspaper Archive.com, ProQuest o Google Books. Es precisamente en este enfoque de la investigación, orientada en exclusiva hacia los motores de búsqueda de información digital, donde la hija del teólogo Sifton encuentra las mayores fisuras en la tesis de Shapiro:

    La tecnología no se basta por sí sola para resolver los problemas; antes de decidir sobre la autoría de un texto hay que comprender su sentido y su contexto.
    Elisabeth Sifton

    Un año después, otro investigador del origen de dichos y frases célebres, Stephen Goranson, daba un giro a los postulados de Shapiro al hallar una carta fechada en 1937 que atribuía a Niebuhr la autoría de la plegaria. En esta carta publicada en una revista de orientación cristiana (The Intercollegian and Far Horizons, la frase que aludía a la fortaleza (courage) aparecía en primer lugar, antes que la referida a la serenidad:

    “Father, give us courage to change what must be altered, serenity to accept what cannot be helped, and the insight to know the one from the other”.
    Este hecho precisamente vendría a corroborar la hipótesis de que pertenecía a Neibhur. Shapiro reconoció la validez de las nuevas pruebas y declaró que en la siguiente edición The Yale Book of Quotations incluiría la plegaria de la Serenidad en la entrada correspondiente a Niebhur.

    En la cultura popular, fue así como se difundió:

    En 1944, Howard Chandler Robbins, un diácono episcopal vecino y amigo de Niebhur, que había asistido a un oficio religioso de este en Heath, solicitó permiso al oficiante para reproducir la oración en un folleto dirigido a las fuerzas armadas, y ese fue el origen de su amplia difusión.
    Desde entonces, ha sido ampliamente adoptada tanto por personas de creencia religiosas como por no creyentes, y su popularidad se ha extendido tanto que se ha grabado en placas urbanas, joyas y epitafios; figura en esquelas, obras de autoayuda e imprevistos diversos; y se comercializa en objetos promocionales de todo tipo.

    La oración ha llegado también al ámbito de la música rock: en 1981, el cantante canadiense Neil Young incluyó una versión en latín en la portada de su LP REACTOR. Textualmente dice así:

    Deus, dona mihi serenitatem accipere res quae non possum mutare, fortitudinem mutare res quae possum atque sapientiam differentiam cognoscere.
    Entre sus adaptaciones más conocidas destaca la del programa de los Doce Pasos de la Asociación de Alcohólicos
    Anónimos (AA). De hecho, en los años cuarenta del siglo XX se la conocía como la “Plegaria de AA”

    ºººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººº

    "Amar significa abrirle la puerta a ese destino, a la más sublime de las condiciones humanas en la que el miedo se funde con el gozo en una aleación indisoluble, cuyos elementos ya no pueden separarse. Abrirse a ese destino significa, en última instancia, dar libertad al ser: esa libertad que está encarnada en el Otro, el compañero en el amor". *Zygmunt Bauman

    "Practicar el arte de la vida, hacer de la propia vida una obra de arte, equivale en nuestro mundo moderno líquido a permanecer en un estado de transformación permanente, a redefinirse perpetuamente transformándose en alguien distinto del que se ha sido hasta ahora… a dejar de ser el que se ha sido hasta entonces; a destruir y sacarse de encima la vieja forma… a rechazar una a una las máscaras gastadas… Cuando emprendemos una autodefinición y auto confirmación, practicamos una destrucción creativa. Día tras día…" *Zygmunt Bauman

    "No te detengas No dejes que termine el día sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños. No te dejes vencer por el desaliento. No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte, que es casi un deber. No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario. No dejes de creer que las palabras y las poesías sí pueden cambiar el mundo. Pase lo que pase nuestra esencia está intacta. Somos seres llenos de pasión. La vida es desierto y oasis. Nos derriba, nos lastima, nos enseña, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia. Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa: Tu puedes aportar una estrofa. No dejes nunca de soñar, porque en sueños es libre el hombre. No caigas en el peor de los errores: el silencio. La mayoría vive en un silencio espantoso. No te resignes. Huye. "Emito mis alaridos por los techos de este mundo", dice el poeta. Valora la belleza de las cosas simples. Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas, pero no podemos remar en contra de nosotros mismos. Eso transforma la vida en un infierno. Disfruta del pánico que te provoca tener la vida por delante. Vívela intensamente, sin mediocridad. Piensa que en ti está el futuro y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
    Aprende de quienes puedan enseñarte. Las experiencias de quienes nos precedieron, de nuestros "poetas muertos", te ayudan a caminar por la vida. La sociedad de hoy somos nosotros:
    Los "poetas vivos". No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas …"
    *Walt Whitman/

    "… quien ama nunca sabe lo que ama ni sabe por qué ama, ni lo que es amar…Amar es la eterna inocencia, y la única inocencia es no pensar".
    Fernando Pessoa

    "Lo único que me duele de morir es que no sea de amor".
    Gabriel García Márquez
    (1927 -2014)

    "Te amo Te amo, te amo de una manera inexplicable,
    de una forma inconfesable,
    de un modo contradictorio.
    Te amo
    con mis estados de ánimo que son muchos,
    y cambian de humor continuamente,
    por lo que ya sabes,
    el tiempo, la vida, la muerte.
    Te amo… con el mundo que no entiendo,
    con la gente que no comprende,
    con la ambivalencia de mi alma,
    con la incoherencia de mis actos,
    con la fatalidad del destino,
    con la conspiración del deseo,
    con la ambigüedad de los hechos.
    Aún cuando te digo que no te amo, te amo,
    hasta cuando te engaño, no te engaño,
    en el fondo, llevo a cabo un plan,
    para amarte mejor.
    Te amo… sin reflexionar, inconscientemente,
    irresponsablemente, espontáneamente,
    involuntariamente, por instinto,
    por impulso, irracionalmente.
    En efecto no tengo argumentos lógicos,
    ni siquiera improvisados
    para fundamentar este amor que siento por ti,
    que surgió misteriosamente de la nada,
    que no ha resuelto mágicamente nada,
    y que milagrosamente, de a poco,
    con poco y nada ha mejorado lo peor de mí.
    Te amo,
    te amo con un cuerpo que no piensa,
    con un corazón que no razona,
    con una cabeza que no coordina.
    Te amo
    incomprensiblemente,
    sin preguntarme por qué te amo,
    sin importarme por qué te amo,
    sin cuestionarme por qué te amo.
    Te amo
    sencillamente porque te amo,
    yo mismo no sé por qué te amo…"
    *Pablo Neruda

    ººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººº
    Una tarde inolvidable.

    Con la caída de la tarde, nuestra excursión por el parque tocaba a su fin. Respiré profundamente intentando impregnarme de todo aquel aroma a campo y guardar esos últimos instantes en mis pulmones, como si de alguna manera pudiera retener el tiempo, atraparlo… para siempre en un suspiro. Caminamos unos minutos en silencio y Luis sujetaba con fuerza mi mano entrelazada a la suya, como si temiera perderme. Por nada del mundo pensaba soltarme de la suya, me sentía amada y protegida. Fueron instantes mágicos, maravillosos e inolvidables.
    De vez en cuando su mirada se posaba sobre mi rostro como escudriñando mis pensamientos. Un sentimiento renovado de dicha plena embargaba mi ser al mismo tiempo que me avergonzaba solo de pensar que pudiese descubrir lo que estaba pasando en mi interior.
    Mis temores de no volver a confiar en alguien eran tan fuertes como mis deseos de volver a amar sin reparos. Absorta en mis miedos, me dejaba llevar por su entusiasmo, su alegría y su confianza en la vida. Creo que lo que en realidad temía era volver a amar y volver a sufrir. Creo que la naturaleza fue cómplice de este hechizo de amor. Recuerdo que entrecerraba mis ojos intentando grabar en mis pupilas cómo esos últimos vestigios de luz dorada besaban con pasión las frondosas copas de los árboles a modo de despedida pero con la promesa implícita de regresar con el nuevo día. Pienso que Luis como esa naturaleza que me deslumbraba parecían decirme: "Confía, confía".
    Mi naturaleza romántica y soñadora, con frecuencia, se deja influenciar por efímeras emociones. Ser exageradamente sensible, tiene un alto precio y suele pagarse caro. Los conflictos existenciales generados por esa hipersensibilidad conllevan a giros impredecibles que no son siempre acertados a la hora de tomar decisiones importantes.
    De repente, nos habíamos detenido, estábamos uno frente al otro, mirándonos en silencio. Sus brazos rodeaban tiernamente mi cuerpo y mis ojos buscaban desesperadamente respuestas en los suyos. Una brisa fresca y húmeda rozaba mis mejillas a medida que el sol iba desvaneciéndose entre las ramas de aquel fantástico escenario que nos rodeaba y me invitaba amablemente a descansar mi cabeza sobre su hombro.
    Las primeras luces tenues de un crepúsculo naciente se dejaban caer sobre nuestras siluetas, desdibujándolas; y cientos de florecillas de vivos colores desaparecían ante nuestra vista, bajo las emergentes y silenciosas sombras.
    En mis recuerdos están grabados los inolvidables momentos de aquel primer paseo por el parque con Luis; pero la gran sorpresa nos la dio Daniel, un amigo muy querido, al obsequiarnos estas increíbles fotografías en que estamos juntos. Imágenes que fueron captadas con un objetivo de larga distancia, por lo tanto no sabíamos de su existencia. Pensamos que solo nos había retratado en aquellas fotos en que salíamos en grupos o todos juntos.
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    Fotos en el Parque Guillermina, durante una deliciosa tarde primaveral en compañía de mi hermana Elizabeth, Juan Emilio (hermano de Luis), Viviana (hermana de Daniel), Alejandrito Copley y su hermanita Amina y por último en casa de Daniel con Fanny (mamá de Daniel y su hermana Viviana, después del paseo por el Parque Guillermina.

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  • Luis y Marita  – Tucumán 1993 –   Kuki, Mónica Juan Emilio y Alejandro. Lito y Maridi (fallecidos en 2000 y 2002)

    Luis y Marita – Tucumán 1993 – Kuki, Mónica Juan Emilio y Alejandro. Lito y Maridi (fallecidos en 2000 y 2002)

    El ser humano es una casa de huéspedes.

    Cada mañana un nuevo recién llegado.
    Una alegría, una tristeza, una maldad
    Cierta conciencia momentánea llega
    Como un visitante inesperado.
    ¡Dales la bienvenida y recíbelos a todos!
    Incluso si fueran una muchedumbre de lamentos,
    Que vacían tu casa con violencia
    Aún así, trata a cada huésped con honor
    Puede estar creándote el espacio
    Para un nuevo deleite
    Al pensamiento oscuro, a la vergüenza, a la malicia,
    Recíbelos en la puerta riendo
    E invítalos a entrar
    Sé agradecido con quien quiera que venga
    Porque cada uno ha sido enviado
    Como un guía del más allá.

    Poema -La casa de huéspedes de Rumi

    foto: De izquierda a derecha [Juan Emilio, Luis, Alejandro, Maridi y Mónica]

    foto: Kuki, Mónica Juan Emilio y Alejandro. Lito y Maridi (fallecieron en 2000 y 2002)

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    Los Torres
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  • Los primos Torres-Oliver y Torres-Santillán  – Tucumán Enero de 1991

    Los primos Torres-Oliver y Torres-Santillán – Tucumán Enero de 1991

    Los primos Torres-Oliver y Torres-Santillán – Tucumán Enero de 1991

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